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martes, 8 de mayo de 2012

Teatro PLUS por el mundo


Hace muchísimo tiempo que no publicamos nada en este blog. Por favor, nuestras disculpas. No sé a que se debe. NO es que no ha ocurrido nada en este año, simplemente ha cambiado el atmósfera a nuestro alrededor y eso parece que nos afecta demasiado.
En este último año se ha acumulado tanto amargor que nos hubiera sido imposible de no transferirlo en las páginas del blog. Y este no es nuestro objetivo.
Problemas hay y mucho, pero no se resuelven con criticar, sino con actuar.
Además nosotros esta situación ya la hemos vivido antes en escala mucho mayor , así preferimos no hacer caso al odio, sino al espirito teatral y titiritero, que es siempre adelante y siempre en positivo. Por eso nos llamaos Teatro PLUS, porque el PLUS (+) es el signo de lo positivo, de la unión, de la sonrisa, de todo lo bueno que nos hace personas.
Así que, por favor, acepten nuestras disculpas por estar callados tanto tiempo. ¡Ahora empezamos de nuevo!
Pero antes de empezar un breve repaso, tanto para vosotros, como para nosotros, de lo que ha ocurrido este año.
¡Un montón de cosas!
Primero, después de Turquía, fuimos a Hong Kong. 

Una gira espectacular, de la que todavía nos acordamos. Espectacular, no tanto por el éxito del "El Tiempo Perdido" sino por la experiencia que tuvimos. Hong Kong definitivamente está a años luz en algunos aspectos, pero aun más en la educación. 
No solo en la educación como programa en los colegios, sino como filosofía en general. Estoy segura de que parte del éxito que tiene el Este se debe precisamente a eso, a que los gobiernos en general apuestan por una educación de muchísima calidad, donde lo mas importante es entender el tema y desarrollarlo. Así se educan personas que pueden reflexionar.

Después de Hong Kong estuvimos en el festival de Taiwán, en Kaohsiung. Por segunda vez. Esta vez con "La Leyenda del Farol" , que gustó mucho, aunque es un espectáculo bastante distinto del "El Tiempo Perdido".
Tuvimos muchas problemas con el viaje, ya que este espectáculo es bastante pesado por la estructura que montamos para poner la pantalla para las sombras. ¡Por poco perdemos el avión! No nos dejaban entrar con la caja. ¡Un rollo!
Pero llegamos ahí y pudimos presentar el espectáculo con dignidad.
Pero esos fueron sus últimas funciones. "La Leyenda del Farol" se quedó en la historia de Teatro PLUS. Por lo menos por ahora.
Hace mucho que me costaba hacer este espectáculo, debido a algunas problemas de salud. "La Leyenda del Farol" es un espectáculo de sombras, donde toda la tensión se concentra en las manos. Acababa siembre con las manos destrozadas. Y he tomado la decisión de parar.

Me da mucha pena… Pero por otro lado pienso que es importante para un artista saber cuando parar. Yo ya sufría mucho con este espectáculo, así que le dije "Adiós…" A lo mejor algún día lo retomamos con otras personas ¿quien sabe?
Al final del año nos esperaba otra sorpresa. Un festival en Turquía donde estábamos invitados en noviembre, se canceló. Ya estaban comprados los billetes y ¡vaya sorpresa! ¡En el ultimo momento! La cuidad está cerca de la frontera con Siria, y dijeron de la organización que "por razones ajenos del festival". Me imagino que será por el conflicto… Lloramos un poco, pero ya se nos pasó.
En noviembre empezamos a retomar de nuevo "Pequeños Deseos" para prepararlo para el festival de Tolosa. Había cosas que no nos gustaban y aprovechamos para cambiarlos. 
Antes de Tolosa, tuvimos una función en Gijón, después de 2 años. Y la llamamos nuestro segundo estreno.

En Tolosa el espectáculo tuvo una gran aceptación. Ocurrió algo que no nos había pasado en mucho tiempo. Hablar con los amigos sobre el espectáculo, no solo de lo que les gustó sino de lo que no y como se podría mejorar. No hay nada más valioso que eso. Y desde aquí quiero agradecer a Miguel Arreche, a Julio Michel y a Shu Ming, que nos dieron unos consejos, que aprovechamos para hacer algunos cambios más tarde.
Es increíble como un espectáculo puede crecer, tan solo con lo que le hagan una critica constructiva. Y eso no ocurre muy a menudo. ¡Gracias, amigos, nos habéis ayudado a crecer!
"Pequeños Deseos" además fue nominado para los Premios Oh¡ como mejor espectáculo para la infancia en Asturias. No nos premiaron, pero la misma nominación ya es un premio. Con "El Tiempo Perdido" hace dos años ocurrió lo mismo, así que esta vez nos lo tomamos con más tranquilidad.
En enero empezamos a trabajar de nuevo sobre "Pequeños Deseos" ya con la claridad de qué es lo que hay que mejorar. Lo presentamos en FETEN en febrero 2012 y aunque no nos salieron funciones, sabemos bien que nos es por la calidad del espectáculo, sino por la imposibilidad de los programadores de contratar espectáculos en general. ¡Dinero no hay!
¡Vaya suerte que tenemos con FETEN!
El año 2010 con "El Tiempo Perdido" fuimos programados casi fuera de la feria y nadie vio este espectáculo y ahora cuando programaron "Pequeños Deseos" en buena fecha, en buen sitio y gustó a todos, nadie puede contratar nada.
Pero bueno, ahí seguimos. Esperando "¡que la suerte nos acompañe!" Es un deseo tan pequeño.........

Ahora estamos empezando un nuevo proyecto, aunque no sé si tendremos la posibilidad da hacer alguna que otra función. Pero es mejor seguir trabajando que "seguir quejando".
Ya veremos hasta cuando...

viernes, 4 de marzo de 2011

Hacer o no hacer…

Un espectáculo se hace sólo. Lo único que tienes que hacer es escucharle, escucharle bien. Tengo hechos tantos espectáculos y cada vez me resisto a escucharle, porque quiero seguir la imagen que tengo en mi cabeza. Pero al fin y al cabo todos ellos terminaban tomando su propio camino.
Puedo comparar este proceso con lo de pasar a través de un laberinto. Al principio te parece que ves claramente el camino, que sabes muy bien donde y como tienes que llegar. También sabes que habrá muchos obstáculos, pero todo parece tan claro, que estos obstáculos no parecen más que una neblina que en cuando te vea ¡desaparecerá en seguida! Como no va a desaparecer, si eres gente de la clase A ¡¡¡Y cargado de fuerzas, empiezas!!! En este momento estas mirando desde arriba, como la gente astuta y hábil, sabes que has cogido la sartén por la manga y lo único que tienes que hacer es cortar los alimentos, saltearlos un poquito y disfrutar comiéndote el plato. ¡Plato comido!

Z

¿Pero qué pasa? Desde el mismo principio empiezan a ocurrir cosas. Te cortas el dedo, se te rompe el cuchillo, el fuego no quiere emprenderse, el plato es demasiado pequeño!!!! Y más, y más, y MAS!!! Y no hay final! Las cosas ocurren una tras otra, el espectáculo empieza a tomar su propia vida: acepta esto pero aquello NO. Esto le va ¡pero a ti NO! Llegas a un punto en el que pierdes el control, no sabes donde estas. Sucede poco a poco, paso a paso. De repente ya no estás arriba, no eres ni astuto, ni hábil, y ¡¡¡la experiencia de tantos años de trabajo parece que no ha existido nunca!!! Ya no eres de la clase A, no eres ni de la B, ni de C, ni siquiera de L. Eres una persona totalmente perdida, estas abajo, tan metida en problemas y preguntas sin respuesta que no ves la salida. ¡Simplemente no puedes! Eres una persona Z, sola y asustada. Pero hay que llegar hasta el final. Y es entonces cuando hay que volver al principio. Recordar la idea principal. Tranquilizarte y terminar el trabajo.

Un espectáculo es algo que tiene su propia vida. Igual que un hijo. No puede salir un abogado si lo que de verdad le gusta es la música. ¡Déjale ir! Y sobre todo nunca te enfades de que no ha salido perfecto. ¡Nadie lo es! Ni siquiera tu…

jueves, 15 de abril de 2010

25 años con las marionetas

Esta mañana me desperté con el recuerdo de cuando por primera vez cogí en mis manos una marioneta. El recuerdo era tan fuerte, que simplemente por curiosidad quería comprobar en que año fue y cuanto tiempo exactamente ha pasado.

Y me puse a contar los años. No hay duda, son 25.

Es entonces cuando decidí que tengo que escribirlo.

Así empezó todo.

En un parque, en la ciudad de Yambol, en Bulgaria.

Estaba paseando yo sola, cuando vi mucha gente mirando hacia un pequeño escenario. Sobre unas tarimas actuaban unos niños más o menos a mi edad -13 o 14 años. Manipulaban unas marionetas de tamaño de un niño de 5 años. Me parecieron enormes y… muy bonitas. Cada una de las marionetas estaba manipulada por tres personas, una que movía la cabeza y el cuerpo, otra que manipulaba las manos y, por último, aunque se le veía sólo el pelo, ahí por debajo de todo, había una tercera persona, cuya personalidad estaba muy apretada y seguramente pisada de vez en cuando por los otros dos. Esta persona manipulaba los pies de la marioneta.

Las marionetas eran un Lobo y una Gata. Era una historia de amor y no era para niños pequeños, y precisamente eso fue lo que me llamó la atención. Al fin y al cabo los que las manipulaban eran niños, un poquito mayores que yo, ¡pero niños! Les tenía tanta envidia, observaba muy atentamente, quien que hacía, como lo hacía. Quería ser como la chica que manipulaba la cabeza de la Gata. Lo estaba haciendo tan bien. Parecía una chica normal y corriente, o sea, no sería tan difícil de hacerlo.

El número se acabó y… nada. Me quedé con el recuerdo.

Solamente pude pensar: "Algunos pueden, otros no." Y me daba muchísima pena que entre "los otros" también estaba yo. Seguí con mi paseo y esto se quedó en la memoria. Era el verano de 1982. Tenía 12 años. Casi 13.

Por suerte la historia no acabo aquí…

Un día, en el otoño del mismo año, mi madre me contó de un anuncio que había oído en la radio sobre un concurso, no se que. Era para el grupo de teatro en la Casa de los Pioneros (¡!!Entonces se llamaba así, era la época del socialismo. Ahora es un simple Centro de Actividades para Niños, pero el edificio es el mismo). Insistía que ¡debería presentarme!

No me gustó nada la idea de ir a ningún concurso. No me gustaban los concursos. ¡No me interesaba nada el teatro! Pero ya sabéis, las madres son una cosa, que no puedes ir al contra por mucho tiempo. Acabas estando de acuerdo con ellas. Así que tuve que ir a este tal concurso.

Éramos muchísimos concursantes. Unos 70, me parece. De ellos podían entrar en el grupo solamente 5.

Después de mi presentación me fui de ahí, sin ningún interés. Me dijeron que me iban a llamar. Me daba igual. Mi madre se quedo contenta que he hecho lo que debería hacer y yo me quedé más tranquila para ocuparme de mis cosas.

Pasó tiempo y me llamaron. Yo era una de los 5 niños que fueron aceptados en el grupo de teatro. ¿Y qué hago? Tenía que entrar otra vez en discusión con mi madre.

Quedamos con ella, que voy a ir a ver de que se trata y si no me gusta, pues nada. Pero por lo menos tenía que ver ¿qué es?

Bueno.

Sin ganas, con rabia y un poquito de miedo me fui a aquella Casa de los Pioneros. El grupo de teatro se situaba en un desván, una buhardilla, bajita i muy oscura. Ahí estaban los niños del grupo que en realidad no eran niños, eran del décimo y undécimo curso, o sea, eran mayores de lo que yo esperaba. Me sentí tan pequeña y débil. En mi mente ya estaba hablando con mi madre y ya casi tenía preparada la explicación porque no me gusta y porque no quiero volver a ir más ahí.

Quería quedarme me calladita en un rincón, pero no fue posible. Los novatos éramos el centro de la atención. Nos hacían preguntas de todo, de que si somos contentos de que estamos ahí, de que si nos va bien el cole, de que si hemos estado alguna vez en algún grupo de teatro, de que si nos gusta el teatro, etc. Y por si fuera poco, teníamos que responder todos, no había manera de esconderse. ¡Era como en el infierno! Pero lo que ocurrió a continuación, no me lo esperaba. Me cogió por sorpresa y a lo mejor esto fue lo que me llevo al sitio donde estoy en éste momento, escribiendo este recuerdo, ya como profesional de teatro de marionetas.

Sacaron las marionetas. ¡Aquellas mismas! ¡Las que vi en el parque aquel día! Y entonces me di cuenta de que estaba entre aquellos "niños", incluso reconocí la chica que manipulaba tan bien la Gata. Me entró miedo y pánico. ¿Qué nos van a hacer ahora? Nada especial. Los novatos teníamos que hacer bailar las marionetas sobre una música. ¡Así de sencillo!

Ahora me parecieron aun más grandes estas marionetas. ¡Eran enormes! Eran dos, ésta misma Gata y un Cabrito. Como los nuevos éramos 5, y para manipular las dos marionetas hacían falta 6 personas, uno de los "viejos" cogió la cabeza y el cuerpo de la Gata. Los demás nos colocamos quien donde quiera. A mí me tocó manipular las manos del Cabrito. Para todos nosotros eso fue la primera vez en tocar una marioneta. ¡Y de este tamaño! La única pregunta en mi cabeza era "¿Y ahora que hago con este trapo?"

En este sistema de manipulación es imprescindible una coordinación perfecta entre los tres manipuladores. Pero para unos novatos de 12 años esto fue absolutamente impensable. Pusieron la música y empezamos a mover cada uno su parte de la marioneta. Recuerdo que todos empezaron a reírse mucho. ¿Qué diablos significaba esto? ¿Qué lo estamos haciendo bien o…qué? No teníamos mucho tiempo para hacer preguntas y cada uno por su cuenta se ocupo de seguir inventando movimientos cada vez más y más extraños. Queríamos parecer interesantes para que les caigamos bien a los demás. ¡Novatos! No digo más…

¡Me imagino ahora a que debían a parecer las pobres marionetas! ¡Debería de ser un desastre! Me acuerdo muy bien de la canción y de un movimiento que hice con las manos del pobre Cabrito. Se las puse detrás de las cabeza y eso provocó una enorme ola de risa entre el público de los "viejos". Y esto me animó que a lo mejor no lo esté haciendo tan mal. En realidad nadie de nosotros no tenía ni idea de lo que hacía. Las pobres marionetas tampoco sabían que es lo que les estaba pasando, pero a todos los demás esto les daba muchísima risa.

Me quedé en el grupo.

Luego, poco a poco, con el tiempo, empezamos a aprender de los mayores como se hacía, paso a paso a aprender los movimientos. La mayoría de éstos teníamos que memorizar literalmente, porque no se puede improvisar así por así en un equipo de tres personas. Todo es como una coreografía. Yo era muy menuda, delgadita y muy responsable. La ideal para manipular los pies de una marioneta de este tipo. Sí, me tocó ser la tercera persona, por debajo de todos, pero es entonces cuando aprendí muchas cosas de la gravitación. La marioneta tenía que estar siempre muy estable y conseguir esto no era nada fácil. Porque los que manipulaban el cuerpo y las manos no veían los pies, y lo peor de todo era que si se iban a alguna parte, contaban siempre que el de abajo está obligado a leer sus pensamientos. ¡No, no tenía lugar ninguna improvisación! ¡Ni pensarlo! En el grupo se trabajaba de manera muy profesional. Teníamos nuestras funciones, ensayábamos en el mismo Teatro estatal de marionetas de Yambol, donde años más tarde volví como profesional.

Después de terminar el instituto me perdí tres años estudiando y trabajando en la medicina. Estos tres años, a partir de aprender mucho sobre los "asuntos internos" del los seres humanos, me sirvieron de reflejar sobre todo lo que quería hacer con mi vida y entendí que la medicina no era lo mío.

Volví con las marionetas. Les pedí perdón por no tenerles confianza y abandonarlos por tanto tiempo. Les abracé y me juré que nunca jamás les abandonaría.

Y así ya 25 temporadas.

Pero siempre cuando cojo una marioneta por primera vez en mi cabeza hay solamente dos preguntas: La primera es la misma de aquella primera vez: "¿Qué hago con este trapo?".

Y la segunda es "¡A ver como anda!". Y debo decir orgullosamente que ¡todos me andan muy bien!


Olga Churchich

Actriz de teatro de marionetas